Si tienes clorador salino, probablemente ya sepas que la sal en sí no se "gasta" (salvo lo que se pierde por salpicaduras, lluvia o vaciados parciales). Lo que sí tiene una vida útil limitada es la célula electrolítica, el corazón del sistema.
Producción al 100%
- El cloro se mantiene en su rango sin esfuerzo
- Placas limpias, sin capa blanca adherida
- Sin avisos de error ni bajo amperaje
Producción insuficiente
- El clorador va al 100% y el cloro sigue bajo
- Agua turbia o algas con más facilidad
- Capa blanca que no se va al limpiarla
¿Qué hace exactamente la célula?
La célula (también llamada electrodo o placas) es donde ocurre la electrólisis: al pasar el agua salada por sus placas de titanio con un pequeño voltaje aplicado, la sal disuelta (cloruro de sodio) se transforma en cloro activo, que desinfecta la piscina, y se vuelve a convertir en sal poco después. Por eso el clorador salino "genera" cloro de forma continua sin que tengas que añadirlo tú a mano.
La electrólisis, paso a paso
El agua salada circula entre las placas con un pequeño voltaje aplicado, ahí el cloruro (Cl⁻) se convierte en cloro activo (las burbujas), que desinfecta la piscina y se recombina como sal poco después.
¿Cuánto dura una célula?
Como referencia orientativa, una célula bien cuidada suele durar entre 3 y 5 temporadas, o entre 10.000 y 15.000 horas de funcionamiento efectivo (los fabricantes suelen indicarlo en horas en el manual del equipo). La duración real depende de varios factores:
- Calidad del agua: una dureza (calcio) muy alta acelera la formación de cal sobre las placas.
- Horas de producción: piscinas muy usadas o con niveles de sal mal ajustados fuerzan más la célula.
- Mantenimiento: una célula que se limpia periódicamente dura sensiblemente más que una que nunca se revisa.
- Nivel de sal: trabajar fuera del rango recomendado (habitualmente 3.000-4.500 ppm) desgasta la célula antes de tiempo.
Cómo cuidarla para que dure más
Con el uso, en las placas de la célula se va depositando cal (sobre todo si el agua es dura), formando una capa blanquecina que reduce su eficacia. La mayoría de cloradores modernos incluyen un sistema de inversión de polaridad que retrasa este efecto, pero no lo elimina del todo. Una limpieza periódica con un producto desincrustante específico (o una disolución diluida de ácido, con las precauciones necesarias) devuelve gran parte del rendimiento perdido.
Señales de que la célula está agotada
| Señal | Qué suele indicar |
|---|---|
| El clorador funciona al 100% y el cloro sigue bajo | Las placas ya no producen lo que deberían |
| El agua se vuelve turbia o aparecen algas con más facilidad | Producción de cloro insuficiente |
| Capa blanca visible en las placas que no se va al limpiarla | Desgaste o incrustación permanente del recubrimiento |
| El equipo marca error de célula o bajo amperaje | Aviso directo del propio clorador |
| Han pasado varias temporadas sin cambiarla | Es razonable revisarla aunque no dé síntomas claros |
¿Cambiar la célula o el equipo completo?
En la gran mayoría de los casos, solo hace falta sustituir la célula: es una pieza recambiable de forma independiente en prácticamente todos los cloradores salinos del mercado. Solo si el propio equipo de control tiene una avería aparte (electrónica, pantalla, transformador) tendría sentido plantearse cambiarlo entero.
¿No sabes si tu célula todavía da de sí?
Te la revisamos en la próxima visita y te decimos con claridad si merece la pena limpiarla o ya toca cambiarla.

