Cloración salina: agua suave todo el verano, sin el cloro de siempre
Te contamos cómo funciona un clorador salino, qué ventajas reales tiene frente al cloro tradicional y cómo lo instalamos y mantenemos en tu piscina, en el sur de la Comunidad de Madrid.
Escucha esta guíaIdeal si tienes las manos ocupadas junto a la piscina
Cada vez más particulares y comunidades de vecinos están cambiando el cloro de toda la vida por un clorador salino. No es una moda: es un sistema más cómodo, más suave con la piel y, bien dimensionado, más rentable a medio plazo.
¿Qué es la cloración salina y cómo funciona?
Un clorador salino es un equipo que se instala en el circuito de depuración de la piscina. Añades una cantidad concreta de sal común (cloruro sódico) al agua y, mediante un proceso de electrólisis dentro de una célula, el propio equipo transforma esa sal en cloro de forma automática y constante, cada vez que el agua pasa por el filtro.
Dicho de otro modo: sigues teniendo cloro desinfectando tu piscina, pero no lo compras en garrafas ni lo dosificas a mano. El sistema lo genera él solo, en la cantidad justa, mientras el agua circula.
La piscina no se convierte en "agua de mar": la concentración de sal habitual en una piscina doméstica (entre 3 y 6 g/l aproximadamente, según el equipo) es muy inferior a la del mar y apenas se nota al bañarte.
El agua con sal pasa por la célula, donde la electrólisis la convierte en cloro, y ese cloro vuelve a la piscina a desinfectar, en un ciclo continuo mientras filtra.
Ventajas de la cloración salina
Agua más suave
Menos irritación en piel, ojos y mucosas, y el pelo no queda tan reseco al salir del agua.
Sin olor a cloro
Al no manipular ni acumular cloro en superficie, desaparece ese olor característico de las piscinas tradicionales.
Dosificación automática
El equipo genera cloro de forma constante mientras filtra, sin que tengas que acordarte de echar pastillas.
Menos manipulación química
Reduces el contacto directo con productos concentrados, algo especialmente valorado en casas con niños.
Agua más estable
Al no depender de dosis manuales, evitas los picos de cloro alto y las bajadas que favorecen las algas.
Ideal para pieles sensibles
Muchas familias con niños pequeños o personas con piel atópica notan la diferencia desde el primer baño.
Cloración tradicional vs. cloración salina
Cloro tradicional
Cloración salina
Dosificación
Manual, hay que acordarse
Automática y constante
Olor y tacto del agua
Olor característico a cloro
Agua suave, sin apenas olor
Manipulación de productos
Contacto directo con pastillas o líquido
Mínima, solo al añadir sal
Coste inicial
Bajo
Instalación del equipo
Coste de mantenimiento
Compra continua de cloro
Solo sal y revisión de la célula
Mantenimiento del equipo
Ninguno
Limpieza/revisión anual de la célula
Comparativa orientativa. El coste real depende del volumen de tu piscina, el equipo elegido y el uso que le des; te lo detallamos en la visita de valoración.
Instalamos y mantenemos tu clorador salino
En Piscinas D'Martinez nos encargamos de todo el proceso: estudiamos el volumen de tu piscina y el uso que le das, te recomendamos el equipo adecuado (incluyendo modelos con control de pH integrado para una automatización aún mayor), lo instalamos en tu cuadro de depuración y lo dejamos configurado y funcionando. Trabajamos con varias marcas de referencia para poder ofrecerte siempre el equipo que mejor se ajusta a tu piscina y a tu presupuesto, y a partir de ahí incluimos la revisión periódica de la célula dentro de tu contrato de mantenimiento.
También convertimos piscinas que hoy funcionan con cloro tradicional: en la mayoría de los casos no hace falta ninguna obra, solo instalar el equipo en el circuito existente.
¿Quieres pasar tu piscina a cloración salina?
Te decimos qué equipo necesitas según tu piscina y te damos presupuesto sin compromiso.
Sí, en la gran mayoría de los casos. Solo hay que instalar el equipo en el circuito de depuración existente; no suele requerir obra ni vaciar la piscina.
Sí, siempre que el clorador esté bien dimensionado y el pH se mantenga en su rango. Lo comprobamos en la visita antes de recomendarte un equipo.
Depende del equipo, pero suele rondar los 3-6 g de sal por litro de agua. Te damos la cantidad exacta según tu clorador cuando lo instalamos.
Sí. La cloración salina resuelve la parte del cloro, pero el pH hay que seguir controlándolo (o instalar un regulador automático). Lo incluimos en las visitas de mantenimiento.
Normalmente una vez por temporada, aunque depende del uso y de la dureza del agua. Lo incluimos como parte de la revisión anual del equipo.
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