Una gota en la superficie
Hoy seguimos a una gota cualquiera de tu piscina. Baja despacio: verás, pieza a pieza, todo lo que le pasa antes de volver al agua.
Baja despacio y sigue a una gota por todo el circuito de tu piscina: qué le pasa en cada pieza antes de volver, limpia, al agua.
Hoy seguimos a una gota cualquiera de tu piscina. Baja despacio: verás, pieza a pieza, todo lo que le pasa antes de volver al agua.
Por aquí sale el agua de la superficie, donde flotan hojas, insectos y restos de cremas. El cestillo del skimmer retiene lo más grueso antes de que la gota siga su camino.
Justo antes de la bomba, otro cesto atrapa hojas y restos sólidos para proteger el rodete. Si la junta de la tapa está reseca, entra aire: la bomba hace ruido y mueve poca agua.
El corazón del circuito: su rodete gira y, por la fuerza centrífuga, lanza a la gota desde la aspiración hacia el filtro.
Aquí se decide el camino. En posición de filtración, donde pasa casi todo el tiempo, la gota entra en el filtro. Moverla con la bomba encendida la daña.
La gota atraviesa la arena, que retiene las partículas finas que el prefiltro dejó pasar. El manómetro dice cuánto se va colmatando: entre 0,4 y 0,5 bar por encima de lo normal, toca contralavado.
Entre sus placas de titanio, con un pequeño voltaje, la sal disuelta se convierte en cloro activo que desinfecta la gota… y poco después vuelve a ser sal.
Limpia y tratada, la gota vuelve a la piscina. Bien orientadas, las boquillas ayudan a empujar la superficie hacia el skimmer.
Mientras la depuradora funciona, el viaje se repite una y otra vez. Por eso importan las horas de filtración, que se ajustan a la temporada: más en verano y menos cuando baja la temperatura.
Esquema simplificado del circuito más habitual (filtro de arena y clorador salino): cada instalación tiene su propia distribución.
En cada visita comprobamos prefiltro, bomba, filtro y el resto del equipo. Pide una visita sin compromiso.