En las piscinas pequeñas y unifamiliares, lo habitual es que una sola válvula integre las seis operaciones del sistema de filtración: filtración, lavado, aclarado, recirculación, vaciado y cerrado. Saber para qué sirve cada una evita errores que, aunque no rompen nada, sí pueden meter agua sucia de vuelta a la piscina o dejar el filtro trabajando peor de lo que debería.
Seis posiciones, una sola válvula
Toca una posición o sigue leyendo, la aguja te acompaña.
1. Filtración
La posición en la que está la válvula el resto del tiempo, y la que más horas debería estar activa cada día. El agua entra al filtro por la parte superior, atraviesa el medio filtrante y vuelve limpia a la piscina.
2. Lavado o contralavado
Invierte el sentido del flujo dentro del filtro, arrastrando hacia el desagüe la suciedad que se ha ido acumulando durante la filtración. Es la operación que "limpia" el propio filtro, no la piscina.
3. Aclarado o enjuague
Se hace justo después del lavado, nunca antes. Es fácil confundirlo con el lavado porque ambos mandan el agua al desagüe, pero el sentido en que circula el agua es distinto en cada uno:
- En el lavado, el sentido del agua se invierte (de abajo a arriba) para arrancar la suciedad del filtro.
- En el aclarado, el agua vuelve a circular en el sentido normal (de arriba a abajo, igual que en filtración), pero se sigue enviando al desagüe en vez de a la piscina, para terminar de retirar la suciedad que el lavado soltó pero no llegó a evacuar del todo.
4. Recirculación
Mueve el agua de la piscina sin hacerla pasar por el filtro. Se usa sobre todo para repartir de forma uniforme un producto químico recién añadido, sin que el filtro interfiera en el proceso.
5. Vaciado
Envía el agua del vaso directamente al desagüe, sin pasar por el filtro. Se usa cuando hay que vaciar la piscina, o parte de ella, por algún motivo de mantenimiento, algo que, como ya hemos visto en otras guías, es la excepción y no la norma en la mayoría de los problemas de agua.
6. Cerrado
Corta el paso de agua por completo a través del circuito de filtración. Se usa en labores de mantenimiento del propio filtro o de la bomba, cuando no conviene que haya flujo de agua en ningún sentido.
El orden que de verdad importa
Fuera de la filtración diaria, la secuencia habitual cuando toca limpiar el filtro es: lavado → aclarado → filtración. Saltarse el aclarado es el error más común, y el que explica por qué a veces el agua sale turbia justo después de "haber limpiado" el filtro, en realidad, esa suciedad nunca llegó a irse del todo.
Si tu piscina usa un sistema de filtración más avanzado, como los que vimos en nuestra comparativa de tipos de filtro, el principio es el mismo aunque el mecanismo cambie ligeramente entre modelos.

