El filtro es la parte del sistema que más se da por hecha, hasta que el agua empieza a salir turbia sin motivo aparente. No todos los medios filtrantes retienen igual de bien las partículas finas, y elegir uno u otro cambia tanto la claridad del agua como cuánto producto químico hace falta usar.
Capacidad de retener partículas finas
Comparativa de poder de filtración
De mayor a menor capacidad de retención de partículas finas:
Comparativa orientativa de capacidad de retención de partículas finas, no de caudal.
Arena de sílice, el estándar del sector
Es el medio filtrante más extendido, sobre todo por precio y por lo conocido que es su mantenimiento. Retiene bien las partículas de tamaño medio, pero no las más finas, de ahí que sea el punto de partida de esta comparativa. Con el uso, sus granos pierden aristas y compactan, perdiendo capacidad filtrante, lo tratamos en detalle en nuestra guía de cambio de arena del filtro.
Cristal reciclado, una mejora directa sobre la arena
Fabricado a partir de vidrio reciclado triturado, retiene partículas algo más finas que la arena de sílice y suele necesitar contralavados menos frecuentes. Es una opción intermedia: mejora sobre la arena tradicional, sin llegar al salto de capacidad de la zeolita o el cartucho.
Zeolita, más filtración sin cambiar de filtro
Es un mineral que, en muchos casos, puede sustituir directamente a la arena de sílice dentro del mismo filtro, sin necesidad de cambiar el equipo. Mejora sensiblemente la retención de partículas finas frente a la arena estándar.
Filtro de cartucho, habitual en piscinas pequeñas y spas
En vez de un lecho de arena, usa un cartucho reemplazable de papel, poliéster o fibra a través del cual pasa el agua, un funcionamiento similar al de un filtro de aire de coche. Tiene más poder de filtración que la arena, pero su vida útil es limitada (en torno a dos temporadas) y hay que desmontarlo para limpiarlo, normalmente una vez por semana.
Filtro de diatomeas, el de mayor poder de filtración
Las diatomeas son restos fosilizados de algas microscópicas, con una capacidad de retención muy superior a cualquier otro medio filtrante de esta lista. Además de dejar el agua especialmente transparente, reducen la cantidad de producto químico necesaria y ocupan menos espacio que un filtro de arena equivalente.
Su presión nominal de trabajo también es distinta: mientras un filtro de arena funciona entre 0,5 y 1,0 kg/cm², uno de diatomeas trabaja en torno a 1,5 kg/cm². Cuando el manómetro empieza a subir por encima de ese valor de referencia, es la señal de que las diatomeas están saturadas y toca reponerlas.
¿Cuál conviene para cada piscina?
La arena de sílice y el cristal reciclado siguen siendo la opción más razonable para la mayoría de piscinas particulares, por coste y sencillez de mantenimiento. La zeolita es una mejora económica cuando ya se tiene el filtro de arena instalado. El cartucho encaja bien en piscinas pequeñas o spas. Las diatomeas se reservan para quien busca el máximo nivel de transparencia y tiene margen para asumir un mantenimiento algo más exigente.
Preguntas frecuentes
¿Qué tipo de filtro tiene más poder de filtración?
El de diatomeas, seguido de cartucho, zeolita, cristal reciclado y arena de sílice, de mayor a menor capacidad.
¿Se puede usar floculante con un filtro de diatomeas?
No, está desaconsejado, satura el filtro con mucha rapidez.
¿El cristal reciclado filtra mejor que la arena de sílice?
Sí, algo mejor, aunque la diferencia no es tan grande como con diatomeas o cartucho.

