Cómo funciona, con los supuestos a la vista

El dibujo es real: la posición del sol se calcula para tu municipio y cada hora de la semana, y las nubes, la lluvia y la temperatura salen de la previsión de Open-Meteo. Lo que le pasa al agua lo decide un modelo simplificado que hemos escrito para enseñar cómo se comporta una piscina, no para sustituir una medición. Estos son sus supuestos:

  • El sol es lo que más cloro gasta: la pérdida por hora depende del índice UV. Sin estabilizante, a pleno sol de verano, el modelo pierde alrededor del 80 % en dos horas (las fuentes del sector hablan de un 75-90 %); con estabilizante, unas diez veces menos.
  • El agua caliente gasta algo más de cloro. Su temperatura la estimamos a partir de la del aire, con retraso: el agua tarda días en calentarse y enfriarse.
  • Cada bañista gasta unos 3 g de cloro, repartidos entre las 11 y las 21 h (los estudios, hechos en piscinas cubiertas, dan entre 2,8 y 4,1 g por bañista). La lluvia también arrastra suciedad que lo consume.
  • Las algas siempre están presentes en cantidad mínima. Crecen con calor y luz, y el cloro libre las frena. Cuando el cloro se agota, se multiplican y además gastan el cloro que entre.
  • La depuradora filtra 8 horas al día (de 9 a 17 h) y va quitando la turbidez.
  • La piscina de la derecha repone cloro en cuanto baja de 1 ppm, hasta 1,2 ppm. Sumamos lo que ha hecho falta para darte los gramos de la semana.

Lo que no simula

No tiene en cuenta el pH (que cambia la eficacia del cloro), los fosfatos, la sombra de árboles o edificios, las hojas, ni los cloradores salinos y dosificadores automáticos, que producen cloro por su cuenta. Con estabilizante demasiado alto el cloro también pierde fuerza, y eso tampoco está aquí. Tómalo como una forma de ver lo que el calor le hace a una piscina, no como un pronóstico exacto de la tuya: para eso está el kit de análisis.

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