A simple vista, la diferencia es visual: en una el agua se queda unos centímetros por debajo del borde, en la otra llega hasta arriba y rebosa. Pero detrás de esa diferencia estética hay dos sistemas hidráulicos completamente distintos.

Piscina de skimmer

El sistema más habitual

  • Instalación y mantenimiento más económicos
  • No necesita vaso de compensación
  • Menor consumo de agua y electricidad
Piscina desbordante

Más estética, más compleja

  • Coste de instalación entre un 15% y un 30% mayor
  • Filtración sobredimensionada un 40-50%
  • El canal y el vaso de compensación necesitan limpieza propia

Cómo funciona cada una, por dentro

En la piscina de skimmer, el agua superficial se aspira por unas bocas laterales (los skimmers) situadas justo por debajo del borde, y de ahí va directa al sistema de filtración. En la desbordante, el agua rebosa por uno o varios lados hacia un canal perimetral, cae a un vaso de compensación (un depósito que almacena entre el 5% y el 10% del volumen total de la piscina), y desde ahí la bomba la envía al sistema de tratamiento.

Piscina de skimmer

Piscina desbordante

La ventaja real de la desbordanteEl agua se renueva de forma mucho más continua y completa, y no rebota contra las paredes como en una piscina de skimmer, el resultado es una piscina que suele mantenerse visualmente más limpia entre visitas, aunque eso no sustituye el control químico regular.

Qué significa esto para el mantenimiento del día a día

En una piscina de skimmer, el mantenimiento se centra en los cestillos de los skimmers y del prefiltro. En una desbordante, a eso se suma revisar que el canal perimetral no se atasque con restos de plantas o suciedad, y una limpieza periódica del vaso de compensación, no es mucho más trabajo, pero sí distinto.