Cuando una mancha resiste al cepillado y a la cloración de choque, es fácil pensar que se trata de un alga especialmente resistente. Pero hay otra causa mucho menos conocida y bastante más habitual de lo que parece: metales disueltos en el agua que se oxidan y se depositan sobre el revestimiento, formando manchas que el cloro, por sí solo, no puede eliminar.
Un secuestrante «atrapa» el metal
De dónde vienen los metales del agua
El agua de una piscina no suele tener metales disueltos de forma significativa salvo que entren por alguna de estas vías:
- Agua de relleno de pozo o sondeo. En muchas zonas, el agua subterránea contiene de forma natural hierro, manganeso o, con menos frecuencia, cobre, en concentraciones que no se notan al beber pero que sí acaban manchando una piscina con el tiempo.
- Corrosión de elementos metálicos de la instalación. Calentadores, intercambiadores de calor, algunas piezas de bombas o tuberías antiguas pueden liberar pequeñas cantidades de cobre o hierro si el agua está desequilibrada (un pH muy bajo, por ejemplo, es especialmente corrosivo).
- Algicidas a base de cobre usados en tratamientos previos, ya sea en la propia piscina o en el agua de relleno si esta procede de otro depósito tratado con ese tipo de producto.
Cómo distinguir una mancha metálica de una mancha de algas
El color y el comportamiento de la mancha dan pistas bastante fiables:
Verde y responde al tratamiento
- Se desprende bastante bien al cepillar
- Mejora claramente con una cloración de choque
No responde al cepillado ni al cloro normal
- Azul-verdosa (cobre), marrón-rojiza (hierro) o morada/negruzca (manganeso)
- Puede oscurecerse si se añade más cloro sin tratar antes el metal
Cada metal deja un color bastante característico: el cobre tiñe de azul-verdoso (y a veces da un tono verdoso al pelo rubio tras el baño), el hierro deja tonos marrón-rojizos que recuerdan al óxido, y el manganeso produce manchas moradas o casi negras. Ninguno de los tres se desprende con un cepillado normal, porque el metal no está "encima" del revestimiento como la suciedad superficial, sino oxidado y adherido a él.
Cómo prevenir las manchas metálicas
La prevención se basa en dos frentes complementarios:
- Secuestrantes de metales (estabilizadores anti-manchas). Son productos que "atrapan" los iones metálicos disueltos en el agua y evitan que precipiten y se depositen sobre el revestimiento, incluso cuando el agua de relleno los introduce de forma continua. Funcionan por prevención, no eliminan manchas ya fijadas.
- Controlar el origen del metal. Si el agua de relleno procede de un pozo, conviene conocer su composición antes de usarla de forma habitual. Si el origen es la propia instalación, revisar el estado de calentadores, intercambiadores y tuberías metálicas ayuda a frenar el problema de raíz, además de mantener el pH en su rango correcto para reducir la corrosión.
Cuándo merece la pena llamar a un profesional
Una mancha metálica puntual y reciente a veces se resuelve con un tratamiento específico bien aplicado. Pero conviene pedir ayuda profesional cuando la mancha es extensa, cubre buena parte del vaso, reaparece una y otra vez, o cuando no se conoce con certeza el origen del agua de relleno, en esos casos, un diagnóstico correcto del metal implicado y de su fuente evita tratamientos a ciegas que pueden empeorar la situación.
Preguntas frecuentes
¿Cómo distingo una mancha de metal de una mancha de algas?
Por el color y por cómo reacciona: las algas suelen ser verdes y se desprenden al cepillar o desaparecen con una cloración de choque; las manchas metálicas (azul-verdosas por cobre, marrón-rojizas por hierro, moradas o negruzcas por manganeso) apenas cambian con el cepillado y a veces incluso se oscurecen si se añade más cloro sin haber tratado antes el metal.
¿De dónde sale el cobre o el hierro si nunca he echado nada de metal al agua?
Las fuentes más habituales son el agua de relleno de pozo o sondeo (que en muchas zonas lleva metales disueltos de forma natural), la corrosión interna de calentadores, intercambiadores o tuberías metálicas, y algunos algicidas a base de cobre usados en tratamientos anteriores.
¿Sirve de algo un secuestrante de metales si ya hay manchas?
Ayuda a evitar que el metal disuelto en el agua precipite y forme nuevas manchas, pero no elimina por sí solo las que ya están fijadas en el revestimiento. Para esas suele hacer falta un tratamiento específico, y en manchas extensas o de origen desconocido conviene que lo valore un profesional.

