Química del agua

Nitratos, nitritos y urea en la piscina: el otro contaminante

Cuando se habla de nutrientes que alimentan las algas, casi siempre se piensa en el fósforo. Pero hay otra familia de contaminantes que hace el mismo trabajo de fondo y de la que se habla mucho menos: los compuestos de nitrógeno, nitratos, nitritos y urea, que entran en el agua con cada bañista, cada lluvia y, a veces, cada riego del jardín de al lado.

Piscina con bañistas, agua clara y filtración en marcha
Escucha esta guíaIdeal si tienes las manos ocupadas junto a la piscina

El nitrógeno llega a la piscina por vías muy cotidianas y, casi siempre, invisibles: no hay un momento concreto en el que "se note" que ha entrado. Se va acumulando poco a poco durante toda la temporada, y su efecto se parece mucho al de los fosfatos, alimenta las algas, aunque se hable de él con menos frecuencia.

El nitrógeno que se va acumulando

Sudor, orina, hojas y abonos aportan nitratos, nitritos y urea que se acumulan durante la temporada y alimentan a las algas, igual que el fósforo. Ducharse antes del baño y vigilar el entorno ajardinado los mantiene a raya.

De dónde vienen los nitratos, nitritos y la urea

Son compuestos que contienen nitrógeno, y llegan al agua principalmente por estas vías:

  • Sudor y orina de los bañistas: es, con diferencia, la fuente más constante. El sudor contiene urea, y la orina también, cada persona que se baña aporta una pequeña cantidad, y con el número de bañistas de una temporada, suma.
  • Lluvia y escorrentía: el agua de lluvia arrastra nitratos de la atmósfera y de las superficies por las que pasa antes de llegar a la piscina, tejados, jardines, caminos.
  • Abono del jardín cercano: los fertilizantes de césped y plantas suelen ser ricos en nitrógeno. Si hay zonas ajardinadas junto a la piscina, el riego o la lluvia pueden arrastrar restos de abono hasta el vaso, sobre todo si el terreno tiene pendiente hacia el agua.
  • Materia orgánica en descomposición: hojas, insectos y otros restos que caen al agua también liberan compuestos nitrogenados al descomponerse.

Por qué alimentan las algas igual que el fósforo

Las algas, como cualquier planta, necesitan nitrógeno y fósforo para crecer, son dos de sus nutrientes principales. Se suele hablar mucho de controlar los fosfatos, pero si el nitrógeno está disponible en abundancia, las algas pueden seguir encontrando "alimento" aunque el fósforo esté bajo. Por eso conviene pensar en el nitrógeno como el otro lado de la misma ecuación, no como un problema aparte: reducir solo uno de los dos nutrientes no siempre es suficiente para frenar el crecimiento si el otro sigue disponible en cantidad.

Además, un nivel alto de compuestos nitrogenados también puede aumentar la demanda de cloro: parte del desinfectante se consume reaccionando con estos compuestos orgánicos en vez de estar disponible para eliminar microorganismos, lo que explica esas temporadas en las que "el cloro desaparece" más rápido de lo habitual sin que haya un motivo evidente.

Cómo se acumulan durante la temporada

A diferencia de un pico puntual de cloro o pH, los nitratos y la urea suelen subir de forma gradual y silenciosa. Cada día de baño con muchos usuarios aporta un poco más; cada lluvia añade otro poco; el abono del jardín contribuye de forma intermitente. Nada de esto se nota a simple vista, el agua puede seguir viéndose transparente, hasta que confluye con otros factores (cloro bajo, temperatura alta, filtración insuficiente) y aparece un problema de algas que cuesta más de lo normal resolver.

No es un problema de un díaLos nitratos y la urea se acumulan a lo largo de toda la temporada. Por eso la prevención diaria, higiene de los bañistas, renovaciones puntuales de agua, rinde más que intentar corregirlo todo de golpe cuando ya hay un problema visible.

Cómo mantenerlos bajo control

No hace falta un tratamiento complicado, sino constancia en unas pocas costumbres:

  • Ducharse antes de bañarse: una ducha de unos segundos elimina buena parte del sudor, la crema solar y los restos de piel que, de otro modo, van directos al agua.
  • Evitar orinar en la piscina: parece obvio, pero es la fuente de urea más concentrada y más fácil de evitar. En piscinas con niños conviene marcar pausas frecuentes para ir al baño.
  • Vigilar el entorno ajardinado: si hay césped o plantas justo junto al vaso, revisar que el riego y el drenaje no lleven agua con abono hacia la piscina.
  • Renovar agua de forma periódica: sustituir una parte del volumen por agua nueva, algo que muchas piscinas hacen de forma natural por evaporación y rellenado, ayuda a "diluir" lo que se ha ido acumulando durante la temporada.
  • Mantener la filtración y la desinfección en su rango: un sistema de filtración que funcione bien y un nivel de cloro correcto ayudan a que estos compuestos no lleguen a convertirse en un problema visible. Puedes repasar los rangos de referencia en nuestra guía de parámetros del agua.

Preguntas frecuentes

¿Los nitratos y nitritos son peligrosos para la salud de los bañistas?
En las concentraciones habituales de una piscina bien mantenida no suponen un riesgo directo para la salud. El problema real es indirecto: alimentan el crecimiento de algas y hacen que el cloro se consuma más rápido de lo esperado.

¿Se puede medir el nivel de nitratos en casa?
Sí, existen tiras reactivas y kits específicos para nitratos, aunque son menos comunes que los de cloro y pH. En mantenimiento profesional se suele medir de forma puntual cuando el consumo de cloro no cuadra con lo esperado.

¿La ducha antes de bañarse realmente marca la diferencia?
Sí, y bastante. Una ducha de apenas unos segundos con jabón elimina buena parte del sudor, la crema solar y los restos orgánicos de la piel, que son la principal fuente continua de urea y nitrógeno en el agua durante el baño.

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