El agua de una piscina nunca está "quieta": el viento, la lluvia, el sol y sobre todo los bañistas la van contaminando poco a poco. Por eso necesita dos tipos de tratamiento que trabajan juntos: uno físico (la filtración) y uno químico, del que habla esta guía.
¿Por qué es necesario el tratamiento químico?
Cualquier persona que se baña introduce en el agua sudor, restos de piel, cremas y, en menor medida, orina. Todo eso, sumado a lo que trae el aire y el entorno, puede convertir una piscina sin tratar en un caldo de cultivo para bacterias, hongos y virus. Un agua bien tratada debe garantizar cuatro cosas: que no haya microorganismos capaces de enfermar a nadie, que no haya sustancias tóxicas, que no tenga mal olor ni sabor, y que se vea limpia y transparente.
Las 4 etapas del tratamiento químico
- Regulación del pH: la base de todo lo demás; si el pH no está en su rango, el resto de productos pierden eficacia.
- Desinfección: normalmente con cloro, aunque también existen el bromo, el oxígeno activo, el ozono o los sistemas UV.
- Prevención de algas: con un algicida de mantenimiento, para no depender solo del cloro.
- Floculación: agrupa las partículas más finas en suspensión para que el filtro pueda retenerlas.
El recorrido completo del agua
El agua sale de la piscina por el skimmer, pasa por la bomba y el filtro que retienen la suciedad, recibe el ajuste de pH y la dosis de cloro, y vuelve a la piscina ya tratada, un ciclo continuo, no un tratamiento puntual.
Desinfección con cloro: tipos que existen
El cloro sigue siendo el desinfectante más usado por su buen precio y su eficacia como oxidante. Se presenta de dos formas:
| Tipo | Ejemplos | Presentación |
|---|---|---|
| Cloros inorgánicos (sin estabilizar) | Cloro gas, hipoclorito sódico, hipoclorito cálcico | Gas, líquido o sólido |
| Cloros orgánicos (estabilizados) | Ácido tricloroisocianúrico (tricloro), dicloroisocianurato sódico (dicloro) | Sólido (granulado o pastillas) |
Un matiz importante que genera confusión: el "ingrediente activo" de un producto (el porcentaje de desinfectante que contiene) no es lo mismo que su "cloro útil" (la cantidad real de poder desinfectante comparado con el cloro gas puro). Por ejemplo, un dicloro con un 99% de ingrediente activo puede tener solo un 55% de cloro útil real.
Cloro libre, combinado y total: por qué huele tanto una piscina mal tratada
Aquí está la clave que casi nadie conoce: el "olor a piscina" no lo produce el cloro, lo produce la falta de cloro. Concretamente:
- Cloro libre: el cloro que está realmente disponible para desinfectar.
- Cloro combinado (cloraminas): se forma cuando el cloro libre reacciona con el amoniaco y los restos nitrogenados que aportan los bañistas (sudor, orina, cremas). Es lo que irrita los ojos, reseca la piel y provoca el típico olor fuerte, y además desinfecta muy poco.
- Cloro total: la suma de los dos anteriores.
Cuando el cloro combinado se acumula, la solución no es "echar menos cloro" sino todo lo contrario: una cloración de choque (también llamada "break point"), que consiste en añadir de golpe una dosis alta de cloro capaz de romper químicamente las cloraminas y liberarlas como gas nitrógeno inofensivo.
El balance del agua: mucho más que el pH
Un agua "equilibrada" depende de cinco factores que se estudian en conjunto, no por separado:
| Factor | Qué indica |
|---|---|
| pH | Recomendado entre 7,2 y 7,6 (la normativa admite de 7,2 a 8,0): confort del bañista, protección de las instalaciones y máxima eficacia del cloro. |
| Alcalinidad total | Actúa de "amortiguador" del pH; con buena alcalinidad, el pH no da saltos bruscos. |
| Dureza cálcica | Cantidad de calcio disuelto; muy baja corroe instalaciones, muy alta forma incrustaciones. |
| Sólidos disueltos totales (TDS) | Todo lo que quedaría si se evaporase el agua; sube con el tiempo y se reduce vaciando parte del agua o lavando más el filtro. |
| Índice de Langelier | Combina los cuatro anteriores más la temperatura para saber si el agua tiende a ser corrosiva o incrustante. |
Cuando el índice de Langelier da un resultado por debajo de cero, el agua tiende a ser agresiva con tuberías, escaleras y demás metales. Por encima de cero, tiende a formar incrustaciones de cal. Lo ideal es mantenerse cerca de cero (± 0,5 se considera un buen margen).

