A pesar del nombre, las algas negras no son técnicamente algas, son cianobacterias, un tipo de bacteria emparentada con las algas que se comporta de forma muy distinta a las algas verdes o amarillas más habituales. Y esa diferencia es justo lo que las hace tan difíciles de eliminar.
Por qué hay que cepillar, no solo clorar
Por qué son distintas al resto
Las algas negras desarrollan una capa protectora sobre sí mismas, muy resistente a la acción del cloro normal, y anclan raíces profundas en la superficie donde se instalan. Es habitual que aparezcan en piscinas de gresite, porque las juntas entre piezas ofrecen pequeños huecos donde esas raíces se agarran con facilidad, algo que no pasa igual en una superficie lisa continua.
Por eso, un tratamiento de choque estándar, el mismo que resuelve el agua verde por algas normales, muchas veces no es suficiente aquí: el cloro actúa sobre la superficie de la colonia, pero la capa protectora y las raíces profundas quedan intactas, y la mancha reaparece a los pocos días.
Qué hace falta de verdad
- Cepillado mecánico intenso, con un cepillo específico (de acero inoxidable en superficies que lo toleren) directamente sobre cada mancha, para romper físicamente esa capa protectora antes de que el cloro pueda actuar sobre ella.
- Tratamiento de choque repetido, no uno solo, lo habitual es necesitar varias rondas combinadas con el cepillado hasta que la colonia deje de reaparecer.
- Alguicida específico contra algas negras, distinto del alguicida genérico de mantenimiento, aplicado después del cepillado para reforzar el tratamiento.
Cómo evitar que vuelvan
Una vez eliminadas, mantener el cloro y el pH en su rango de forma constante, sin bajones puntuales, es la mejor prevención. Las algas negras rara vez aparecen en una piscina con seguimiento regular; casi siempre lo hacen tras un periodo sin control, por ejemplo al reabrir tras el invierno.

